Durante una salida para conseguir suministros, Rick y Daryl se cruzan con un nuevo superviviente que revela la existencia de un nuevo mundo fuera de Alejandría.
Tras el gran, intenso y genial capítulo que disfrutamos con la vuelta de la sexta temporada, se ha notado ese pequeño bajón en este nuevo episodio pero es normal dado a las altas expectativas con las que nos había dejado el capítulo anterior. Obviamente, tenía que llegar un capítulo de transición y con algo de relleno, aunque no ha estado para nada mal, solo que no ha estado a la altura del primero, por supuesto.

Alejandría no está pasando por un buen momento en cuanto a suministros se refiere. Ahora mismo, esa es la máxima preocupación, por lo que Daryl y Rick salen en busca de ellos, encontrándose por el camino a un nuevo superiviente que les traerá problemas. Las malas decisiones de Rick en este episodio no han ayudado nada y es que, si no hubiera dejado la llave puesta en el camión y hubiera seguido pendiente de este, el tal superviviente conocido como Jesús por su físico, no se hubiera salido con la suya.

Las escenas que ha llegado a compartir Daryl con este nuevo personaje me ha parecido de lo más gracioso; verlo correr detrás de él como si fueran niños de preescolar... Eso sí, no sé qué pensar de este personaje. Tras todas las mentiras que ha mostrado en este episodio, me es dificil confiar en él, aunque estoy segura de que dará mucho que hablar como ya se ve al final del episodio, que se lo digan a Rick y Michonne.

Me ha encantado ver a Carl tomar esa decisión de no matar a Dianne porque sabía que no le correspondía a él. Es uno de los personajes que más ha evolucionado y madurado, sobre todo para bien. La responsabilidad que lo rodea, aunque a veces se vea comprometido por ella, lo ha convertido en uno de los personajes más importantes de esta temporada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario